¿Qué Hacemos con las Playas?

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Experiencias internacionales, incluso de la región, llaman a la creatividad y el sentido común para proteger la vida sin extender el encierro.

Después de varios días de debate, el Ejecutivo parece haber alcanzado un acuerdo con los diferentes alcaldes y las autoridades competentes. El primer ministro, Walter Martos, confirmó lo que advirtió la semana DEPOLÍTIKA, en el sentido de que, en una primera fase, el uso de las playas se limitaría a la recreación y deporte. En una segunda fase el acceso normal de las playas se permitiría de lunes a viernes. En la tercera fase, el horario se extendería a los sábados. Martos prometió presupuesto adicional a los alcaldes para implementar la estrategia.

El debate sobre el acceso a las playas tiene sus antecedentes. “Ya tenemos experiencias como Reino Unido, donde los bañistas fueron en cantidad enorme y ocasionó la segunda ola de contagios masivo y en Brasil también tenemos el mismo ejemplo”, recuerda Luis Molina, burgomaestre de Miraflores.

Jorge Olaechea, alcalde de Punta Hermosa.

Ante esta situación, autoridades distritales de Barranco, Chorrillos y Miraflores se inclinaron por solicitar al gobierno el cierre total de las playas. Mientras tanto, Jorge Olaechea, alcalde de Punta Hermosa reclamó que en la próxima temporada de verano solo los vecinos de ese distrito pudieran acceder a sus playas. El pedido desató una previsible controversia.

El infectólogo del Hospital Cayetano Heredia, Leslie Soto advierte que lo que va pasar en las playas es un rompimiento del protocolo de salubridad. “Tienes dos factores: el uso de la mascarilla que no va servir porque se va mojar y vas a estar muy pegado a otra persona”, apunta. “Aquí el ejemplo clásico es Agua Dulce en Chorrillos”. Además, “si se opta por parcelar las playas con cuadrados grandes en los que la gente se tendría que mantener, sería muy difícil hacerlo cumplir”. Para Soto, la presencia de policías y militares “se podría instaurar, pero el otro problema es que la gente no sabe manejar este tipo de cosas y ya hemos visto como a los policías se les sale de las manos, porque la cantidad del aforo de la gente es muy alta”.

El alcalde de Lima, Jorge Muñoz, no es tan radical y el 12 de octubre presentó a la PCM una serie de acciones para controlar el ingreso de las personas bajo ciertas medidas de seguridad como la implementación de zonas de ingreso y salida, uso obligatorio de mascarillas, implementación de lavaderos. El cumplimiento de estas normas estaría a cargo de la policía y del Ejercito.

La ministra de Turismo y Comercio Exterior, Rocío Barrios, ya adelantó que la reactivación turística pasa por diferenciar las playas según las regiones. El sello Safe Travel, que garantizará a los turistas el cumplimiento de los protocolos, ya viene siendo tramitado por Cusco, Arequipa y Puno y es lógico que también llegue al norte. Tumbes, Piura, Lambayeque y Trujillo cuentan por ahora con resguardo policial y del Ejército en sus balnearios y hoteles.

Este último fin de semana, el Ministerio del Interior movilizó más de mil policías en toda la Costa Verde para cerrar todos los accesos al mar, y se produjeron algunas detenciones que infringieron la prohibición. No hacía mucho sol, vale recordar. La PCM tiene la última palabra este miércoles.

Aquí se debe imponer el sentido común y las políticas pedagógicas. En Ecuador desde el pasado 5 de agosto se permite el ingreso a las playas que cumplan con las medidas de seguridad establecidas como el distanciamiento de dos metros entre personas, instalación de lavabos, uso de mascarilla y prohibición de venta de ambulantes. Además, cuentan con el plan ´Distanciamiento2´, sistema de vigilancia con cámaras para observar el cumplimiento de estas medidas, así como drones para su monitoreo. Antes de la reapertura de los balnearios, en el mes de julio se podía observar policías y militares montados en caballos para vigilar el ingreso de los bañistas.

Las playas de Salinas, en Ecuador, reabrieron sus playas en plena pandemia con parcelas para mantener el distanciamiento.

En las playas de Cartagena se empezó con el piloto para el ingreso a las playas previa reserva con dos horarios de uso en turnos de la mañana y otro en la tarde, con un espacio de una hora para la desinfección de los módulos. Antes del ingresar miden la temperatura, hay lugares de desinfección y lavado de manos.

“Tenemos miedo, pero la felicidad por estar aquí pesa más”, admitía un bañista que estaba en una de las playas de Brasil, segundo país de América con más afectados por COVID-19. Pese a que las autoridades sólo permiten los baños en el mar, las playas se llenaron en Río de Janeiro y Sao Paulo. En las playas de Ipanema y Copacabana han aumentado la fiscalización con el apoyo de agentes policías para fomentar el distanciamiento social y el uso de mascarillas.

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