Las vacunas de Pfizer -de las que el gobierno comprará casi 10 millones de dosis- requerirán de gigantesca operación de ultra congelación. Ex ministro Víctor Zamora enumera los desafíos del proceso.
El primer acuerdo de abastecimiento entre el Estado peruano y un potencial productor de la vacuna contra el nuevo coronavirus se dio a conocer el pasado 18 de septiembre.
Según éste, Pfizer y BioNTech suministrarán al Perú 9.9 millones de dosis de su vacuna candidata BNT162b2 cuando esta sea oficialmente aprobada. Esto equivale a 4.95 millones, ya que esta vacuna en particular requiere de dos dosis.
Los precios no han sido revelados. Pero en Estados Unidos se hizo público que, por una compra de 100 millones de dosis, el gobierno de ese país pagará US$1.95 billones. Es decir, aproximadamente US$20 dólares por dosis, US$40 por cada vacuna aplicada.
Hasta ahora, el Perú ha asegurado el suministro de 11 millones de vacunas. Además del acuerdo de Pfizer, se ha firmado otro con el mecanismo COVAX, de la Organización Mundial de la Salud.
Según ha reiterado el primer ministro Walter Martos, estos no acuerdos no excluyen la concreción de otros que actualmente están en negociación.
De las tres vacunas más avanzadas que se encuentran en la fase 3 de las pruebas, dos necesitan mantenerse en casi permanente estado de congelamiento. La vacuna de Pfizer, desarrollada con la compañía alemana BioNTech, es la de más alta exigencia, con una temperatura de menos 80 grados centígrados que requiere de congeladoras especiales.
En el caso de la vacuna desarrollada por Moderna, la temperatura requerida es de menos 20 grados centígrados. No muy distinto de cualquier congeladora doméstica.
En cambio, la vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford necesitará mantenerse fría pero no congelada.
“La vacuna Pfizer exige, efectivamente, 80 grados bajo cero en todo su traslado, por ejemplo, desde el Brasil o Europa. No sabemos nada todavía de todos esos temas”, advierte el ex ministro de Salud Víctor Zamora. “Teóricamente deberá haber un plan: optar por A, B, C, o una combinación según los diferentes escenarios, la cual incluye identificar qué zonas las cubriremos con Pfizer, qué otras zonas con AstraZeneca y cuáles con la vacuna china (Sinopharm, que actualmente practica su tercera fase de ensayos en el Perú). Esto no se ha hecho público en ningún lugar”.
El Perú no cuenta con un número importante de los “ultra low freezers” que requerirá la vacuna de Pfizer. Estos congeladores se fabrican sobre todo en Estados Unidos y China. Con las vacunas, Pfizer repartirá unos coolers para facilitar el trasladado, que cuentan con sensores de última generación y mecanismos de GPS para asegurarse el punto de ubicación. Pero no son congeladoras, sino coolers. Es decir, para funcionar requieren de ser llenados con hielo seco. Y ahí viene otro problema.
La producción de hielo seco es limitada y, como lo hizo notar el diario The New York Times (https://www.nytimes.com/2020/09/18/business/coronavirus-covid-vaccine-cold-frozen-logistics.html?referringSource=articleShare), este puede ser un factor crítico en varios países del mundo una vez se ponga en marcha la gigantesca operación logística de la distribución de la vacuna. El hielo seco se hace a partir del dióxido de carbono, usualmente como un derivado de la producción de ethanol. Y en el Perú la producción de hielo seco está concentrada en dos grandes productores: Praxair y Messer. Si los nombres suenan conocidos es porque se trata de las empresas que ocupan la gran mayoría del mercado del oxígeno en el Perú, lo que ha sido objeto de una dramática controversia por su escasez en medio de la pandemia actual.
ACHICA PRECIO
La BBC reportó que la vacuna de Oxford fabricada para América Latina tendrá un costo de entre US$3 y US$4 por unidad (https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-53783657). Una significativa diferencia con lo que sabe de la vacuna de Pfizer.
El ex ministro Zamora remarca que “no sabemos cuánto nos va a costar si optamos por Pfizer ni lo que se va a necesitar en ese caso. Hasta donde tengo entendido por las declaraciones del premier, si bien hay espacio para firmar otros acuerdos, sí hay una apuesta seria con Pfizer”.
Añadió que “en todos los aspectos mencionados hay una lucha comercial con operadores que están permanentemente influyendo en el proceso de toma de decisiones”.
El debate de los precios tiene el trasfondo de los millonarios aportes para los estudios hechos públicos por el gobierno estadounidense. A diferencia de la de Pfizer, la vacuna de AstraZeneca y Oxford se ha beneficiado con cientos de millones de dólares de estos subsidios, lo que en parte explica su precio sustancialmente inferior.
Para el caso de América Latina, la vacuna de Oxford será masificada de manera conjunta por laboratorios de México y Argentina, que tendrán capacidad de producir entre 150 y 250 millones de vacunas para América Latina, con excepción de Brasil que tendrá su propia producción.
En Argentina, el laboratorio mAbxience elaborará la sustancia activa, mientras que en México Liomont será la encargada de envasarlo. La fundación del magnate mexicano Carlos Slim firmó un acuerdo con AstraZeneca para poner en marcha la gigantesca operación.
LOS OTROS RETOS
El ex ministro Zamora, médico especialista en salud pública, destaca que “toda la discusión se ha centrado en el aspecto biológico: tener la vacuna es un objetivo clave. Pero no se discute otros temas de igual importancia y que, en algunos casos, son independientes de la vacuna misma”.

Enumera primero el equipo de protección personal que requerirán los miles de enfermeros y enfermeras que saldrán a aplicar las vacunas.
“En segundo lugar”, añade, “se va a tener que ubicar a quien es diabético, y dónde vive. Esa lista no existe en el Perú. Se tiene que hacer un mapeo nacional de todos los que van a acceder a la vacuna, sino va a ser un tremendo desorden. La lista debe ubicar a diabéticos, adultos mayores, hipertensos y obesos; que son supuestamente los que recibirán la vacuna, por su condición de poblaciones vulnerables, además del personal de primera línea”.
Y continúa en tercer lugar “con todo lo relacionado con poner la vacuna: el algodón, el alcohol y, muy importante, la jeringa, que es una industria gigantesca adjunta. Si la dosis es doble, necesitarás dos por vacuna. Todavía no se sabe el tamaño, y toda la industria además está esperando como va a ser el empaque. Hay que recordar que son centenares de países que emitirán órdenes de compra para estos productos”. Y todo incluso antes de llegar al descomunal desafío de la cadena de frío.


