La vertiginosa evolución de la inteligencia artificial (IA) ha captado la atención de las más altas esferas globales, y el Vaticano ha decidido tomar una postura firme. En un pronunciamiento histórico que ha sacudido tanto a la comunidad tecnológica como a la religiosa, el papa León XIV ha lanzado un contundente llamado a «desarmar» esta tecnología.
El mensaje, difundido en su primera encíclica, pone sobre la mesa la profunda preocupación de la Santa Sede frente al uso desregulado de herramientas algorítmicas. Para el pontífice, el avance de la IA sin un límite ético sólido representa un riesgo latente para la sociedad y la verdad.
El término «desarmar», utilizado en su discurso y destacado por portales como Mercado Negro, ha sido interpretado por los analistas no como un rechazo al progreso digital, sino como una urgencia por despojar a la tecnología de su potencial manipulador y destructivo. El Vaticano aboga por una «algorética»: un desarrollo centrado en el ser humano, asegurando que las decisiones críticas jamás queden en manos de máquinas carentes de moral.


