
Hasta que llegue la vacuna del nuevo coronavirus, continúa la búsqueda de procedimientos que puedan ayudar a disminuir su impacto.
Desde hace un par de meses la Universidad Cayetano Heredia (UPCH), lleva a cabo el proyecto Perú con Plasma que busca a personas que se han recuperado de la COVID-19 y puedan donar su plasma. “Este ensayo clínico busca evaluar si el plasma de personas recuperadas que ya pasaron por la enfermedad del COVID-19 puede ser trasfundido a pacientes que están enfermos en hospitales por COVID-19, y si puede ser la diferencia de mejorar, no fallezcan o empeoren y que puedan salir de alta del hospital”, explica la doctora Fiorella Krapp, investigadora principal del estudio.
Son 25 donantes efectivos recuperados de la COVID-19, que en esta primera fase han donado plasma de manera voluntaria, de los cuales 3 lo han hecho en dos ocasiones, llamados “superdonantes”. “Nuestro estudio busca personas que no solo se recuperaron del COVID, sino que lucharon y al tener que lidiar con una enfermedad un poco más severa generan una mayor cantidad de anticuerpos que nosotros queremos obtener del plasma y pasársela a otras personas que están luchando en la actualidad contra la enfermedad”, explica Krapp.

La implementación de este tratamiento de plasma convaleciente con contenidos de anticuerpos específicos anti-SARS-CoV-2 requiere de una investigación y preparación adecuada. “Sabemos ahora que los mejores donantes, los que tienen mayor chance de tener altos niveles de anticuerpos son varones entre 30 y 60 años, que se han recuperado de la infección, estuvieron hospitalizados o de repente necesitaron oxígeno”, recuerda Krapp.
Actualmente, ya se encuentran en la fase 2 del ensayo clínico, donde se busca voluntarios que quieran formar parte del estudio. “En septiembre hemos comenzado esta fase y ya estamos aplicando plasma a los voluntarios hospitalizados”, dice Krapp.
Además estas personas pasan por un sorteo aleatorio para saber a qué grupo pertenecerán, el que recibirá el plasma o el grupo que sigue con el tratamiento estándar. “De esa forma tenemos la certeza de cómo se desarrolla cada grupo en el hospital”, agrega. Por ahora están trabajando con el hospital Hipólito Unanue y esperan que próximamente se una el hospital Cayetano Heredia.
El proceso de la extracción del plasma es similar a la donación de sangre. La persona apta para donar es conectada a una maquina llamada plasmaféresis que extrae la sangre y esa misma maquina separa el plasma y devuelve los glóbulos rojos al paciente donador. Además la persona puede llegar a donar hasta tres veces cada dos semanas, con una recuperación en días, lo que no pasa con la donación de sangre que es dos o tres veces dependiendo del género.


Para Krapp, el objetivo principal es encontrar un tratamiento que ayude a mejorar el pronóstico de las personas, que detenga el virus y que ayude que la neumonía no sea tan severa. “Hay indicios que los anticuerpos que vienen en el plasma de alguien recuperado tiene la capacidad de reconocer al virus que está en el cuerpo de la persona enferma y bloquearlo, impedir que siga multiplicando y que haga una enfermedad tan severa, pero es una hipótesis y queremos probarlo”, dice. La esperanza así lo obliga.

