(…) Uno de los desafíos es lograr algún tipo de consenso sobre cuál es la forma más efectiva para combatir a delincuentes armados que no solo asaltan, secuestran y matan a su antojo, sino que ahora, han logrado carcomer las instituciones públicas y privadas, enhebrando una red cada vez más sólida y compleja que destruir, haciendo obligado el uso de las armas y el poder para combatirlas. Y por ende, caminando sobre la delgada y zigzagueante línea de los derechos humanos.
Es por ello que la convocatoria de “emergencia”, para el próximo domingo 21 de enero, que reunirá en Lima a los Ministros de Relaciones Exteriores y Ministros a cargo de la seguridad interna de la Comunidad Andina de Naciones ‘a fin de adoptar medidas concretas y efectivas para luchar contra el flagelo de la criminalidad organizada transnacional’, tendrá un serio desafío que abordar: Cómo hacer frente a un conflicto armado interno con repercusiones internacionales, sin quebrar los estándares y normas que enmarcan la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
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